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EL ARTE DE HABLAR… “BIEN”

Por Oscar Castro Aguirre

 

No es casualidad que nuestro magnífico y sabio Creador, nos diseñara condicionados a “escuchar, antes que hablar”, lo que se explica al conocer la experiencia de personas sordo-mudas, las que son solo sordas, porque pueden aprender a hablar, la mayoría tiene sus cuerdas vocales en perfectas condiciones.

Federico Sanchez Pto Varas 2015El 20 de Noviembre de 2015, asistiendo a la Conferencia “La Amabilidad vista desde la Arquitectura” que daba Federico Sánchez, dentro de las Jornadas de Capacitación Comunitaria del programa “Puerto Varas se las Juega”, iniciativa de Casino Dreams y la asesoría experta de HumanNet, pude ESCUCHAR PALABRAS que cambiaron mis paradigmas, y de todas, la que más había escuchado en mi vida y de la cual tenía una imagen (paradigma) muy limitada, es “ARTE” (estudié en la Escuela de Artes de la Comunicación).

Este filósofo de la Arquitectura, que dice que no es arquitecto, porque se dedica a la docencia y a recorrer el mundo enseñándonos a apreciar la belleza, los acierto y los errores de la arquitectura, definió la palabra “arquitectura” como un derivado de la palabra “arte”, dijo que significa “habilidad para hacer bien las cosas”, y nos desafió a buscarla en el diccionario. Lo hice y encontré, además, de las referidas a las Bellas Artes, que incluye a la arquitectura, lo siguiente:

  1. Disposición para hacer alguna cosa.
  2. Manera en que se hace.
  3. Conjunto de reglas y preceptos para la buena realización de algo.
  4. Maña, habilidad para hacer bien una cosa o para conseguir algo.
  5. MALAS ARTES. Medios o procedimiento reprobables de que se vale uno para conseguir algún fin.

 

Ahora sospecharán por qué titulé este artículo como EL ARTE DE HABLAR… “BIEN”.

HablarUsted, ¿sabe hablar? –Obvio- me responderá – y también sé leer-

Bien, ¿sabe cuándo hablar?, ¿sabe qué hablar?, ¿sabe cómo decir las cosas?

¿Dónde y con quién aprendió a hablar?… Ahí está su escuela y diccionario.

¿Cuántas palabras conoce?, ¿cuántas palabras usa?, ¿qué significan esas palabras?, ¿significarán lo mismo que aprendió otro, en otro lugar y con otras personas? Y ojo, eso que estamos hablando del mismo idioma…

Las palabras son un maravilloso tema y complejo. Pero, como dice el zorro al Principito en el libro de Antoine de Saint-Exupéry:

“Yo te miraré de reojo y no dirás nada. Las palabras son fuente de malentendidos”

 

Así es que, no me meteré en líos y dejaré al poeta Pablo Neruda que hable de LAS PALABRAS:

 

pablo-neruda-1“…Todo lo que usted quiera, sí, señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se asechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como estrellas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, las atrapo y las limpio, las pelo, las preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las libero… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro. Oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías, iguales a los que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras como piedrecitas, las palabras luminosas, que se quedaron aquí resplandecientes… El idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro.  Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.”

(Pablo Neruda)

 

Ahora retomo EL ARTE DE HABLAR, y también quiero seguir hablando por boca de otros que hablaron primero y que yo supe escuchar, aunque tengo la libertad de adueñarme de sus palabras y expresarlas como mías… Pero, qué estoy hablando?…, si las palabras no son de nadie, son de todos. Son mías, pero respetaré el derecho de autor de esta combinación de palabras.

Aquí, hablará Tales de Mileto, un maestro dentro de los grandes filósofos griegos:

“Muchas palabras no dan prueba del hombre sabio, porque el sabio no ha de hablar sino cuando la necesidad demanda, y las palabras han de ser medidas y correspondientes a la necesidad.” “Lo más difícil del mundo es conocerse a uno mismo, y lo más fácil hablar mal de los demás.”

 

La forma hablar y de decir las cosas puede cambiar el ánimo y disposición de quienes te escuchan.

A continuación, les comparto un breve y antiguo cuento, del cual desconozco su autor, pero relata más o menos lo siguiente:

“Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar de su pesadilla, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño.
– ¡Qué desgracia la suya mi señor! – exclamó el sabio – Cada diente caído representa la muerte de un pariente de vuestra majestad. – ¡Qué insolencia! – gritó el Rey enfurecido por la mala noticia- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!  Llamó a sus guardias y les ordenó que le dieran cien latigazos al portador de los  malos augurios.

Al día siguiente, desesperado, ordenó que le trajesen a otro sabio y le contó que no había podido dormir, atormentado por el mismo sueño. Este, después de escuchar al Rey con atención, le dijo: Es muy sencillo majestad, cada diente caído representa la muerte de un pariente. – el Rey enfurecido, llamó a sus guardias y les ordenó que lo enviaran al calabozo, por hablar calamidades.

Y, así pasaron dos semanas con la misma historia, el Rey continuaba con su pesadilla y los sabios que interpretaban de la misma manera el sueño, eran azotados y hasta algunos decapitados.

el_rey_y_su_consejeroUn sabio, recién llegado de otro pueblo, se presentó ante el Rey que estaba verdaderamente angustiado, y  después de escuchar con mucho interés y atención el sueño, le dijo:
– ¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes. Larga vida tendrá vuestra majestad.-
Se iluminó el semblante del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro y lo nombró su consejero personal.
Cuando éste salía del Palacio, uno de los sabios que sobrevivió a los azotes, enterado de la suerte de este último, le dijo admirado: – ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es básicamente la misma que la mía, solo lo que lo has explicado diferente. No entiendo por qué a mí me pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

Contestó el nuevo consejero del Rey: – Recuerda bien, amigo mío, que todo depende de la forma en que digas las cosas…”

 

Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a hablar y a decir de buena manera las cosas. Aquí está el ARTE. Vuelva a leer la definición de más arriba.

De la buena forma de hablar y de hablar lo bueno, depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, en eso estamos de acuerdo, pero debemos evitar los malentendidos, que nos advirtió el zorro y usar el arte que nos enseñó Federico.piedra lapislazuli
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura como un regalo precioso, ciertamente será aceptada con agrado.

Hay dos conceptos que enseño a distinguir a mis estudiantes de Liderazgo y Comunicación. Son dos palabras que hablan la verdad: la franqueza y la sinceridad. La FRANQUEZA dice la verdad con DUREZA y puede destruir a la persona que la recibe. En cambio la SINCERIDAD dice la verdad con AMABILIDAD, y esto es el “arte de amar”, quien recibe así la verdad, se lo agradecerá y le considerará un gran amigo. ¿Cuál usará usted?…

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MOVISTAR2014Óscar Castro Aguirre

COACH TRANSFORMACIONAL

oscar.castroaguirre@gmail.com

** Miembro de la Red de Consultores y colaboradores en NuevosTiemposLaborales, de HumanNet.

http://coachemprendedores.wix.com/ser-mejor

el Amor es una herramienta

 

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